TITULOS
Traslasierra

Villa Dolores | Falta de vocación, falta de ética profesional o una combinación de ambas

Publicado el dia 29/01/2018 a las 16h36min | Actualizado dia 31/01/2018 às 10h30min
la pregunta que por estas horas sigue haciéndose uno de nuestros colegas de la principal ciudad del oeste cordobés, el Sr. José Hernández.

Villa Dolores | Falta de vocación, falta de ética profesional o una combinación de ambas, es la pregunta que por estas horas sigue haciéndose uno de nuestros colegas de la principal ciudad del oeste cordobés, el Sr. José Hernández. José, quien este último fin de semana, se encontraba cenando pescado en un reconocido restaurante local, sufría una inesperada situación más que incomoda, una espina del ejemplar se clavaba en su garganta.

Inmediatamente, la asistencia médica contratada por la casa de comidas acudía a su atención, lamentablemente por falta de recursos lógicos, se recomendaba acudir a la guardia del Hospital Regional de la ciudad, para con elementos idóneos extraer la espina. Hasta allí, todo revestía una situación de emergencia contenida, basta hacer más que un par de cuadras hasta el centro hospitalario, único en sus característica y no solo destinado a Córdoba sino además a dos provincias más.

Pero lejos de encontrar la solución a su dolor, José vivió una estadía indigna cuando luego de esperar pacientemente casi 4 horas, la entre comillas profesional de guardia, no evito ocultar el despreció de atenderlo. José dijo, no fue solo mi sensación, era evidente el asco que emanaba la señora, de quién se desconoce el nombre, mi mujer también percibió exactamente lo mismo, yo no estaba sucio, no estaba mal presentado, estaba herido y solo reclamaba atención.

Siendo más sincero, Hernández confesó, me sentí muy mal, si hasta un perro cuando lo llevamos a una veterinaria recibe mayor cuidado y cariño ante una consulta, por qué nosotros somos tan maltratados. Lejos de solucionarle el drama, la médica le dijo que debería hacérsele una endoscopia y así ver, qué hacer con su espina, despachándolo de su guardia, felizmente una gentil enfermera trato de calmarlo y le aplicó una inyección para dejarlo nuevamente sin resolución.

Mientras tanto en la guardia, había otros que seguían esperando atención, allí José Hernández se hace eco del padecer de una joven, que debió esperar 6 horas para ser atendida, el caso de ella era aún más grave, puesto que hubo que internarla. Dice nuestro colega, no quería hacerlo, pero pese a la hora, debí acudir a la ayuda de un médico amigo, quien con mucha predisposición quitó la angustiante espina que seguía aferrada a mi garganta.

Luego de la vivencia, de esta experiencia inhumana por parte de esta señora médica de guardia, José decidió hacer pública su historia desde su página en facebook, lo que nunca se imagino, es que, su noche de terror en la guardia, no era la única. Cientos de mensajes dan testimonio, que en las guardias nocturnas el calvario es una constante, la gente padece la mala atención de está profesional que mancha la tan noble tarea desempeñada por tantos trabajadores de la salud.

El ruido fue tal, que impactaba en la línea de flotación de la dirección del hospital, quién solicitó a nuestro colega que efectué la denuncia correspondiente, para avanzar supuestamente en una solución. Por qué un paciente, además de ser maltratado, descuidado, desprotegido, encima debe ser y ejercer el trabajo de denunciante, no es responsabilidad de la institución contar con un equipo que evite todo esto.

En el Hospital, no hay un jefe de guardia, no hay un superior de este, no existe un comité ético que vele por el correcto trabajo de los profesionales, no solo brindándole seguridad y herramientas acordes, sino exigiendo que no se olviden de su capacidad humana. Queremos médicos responsables, idóneos, profesionales, que brinden más allá de todo un clima acorde a la asistencia de un paciente en crisis, que jamás se olviden que el que está en la camilla es un ser humano como él.

La suerte que se corre en hospital de la ciudad de Villa Dolores no es facultad de una sector social, porque todos, absolutamente todos somos posibles pacientes del sistema de salud pública. Puesto que podemos contar con la mejor de las medicinas prepagas, pero ante un imprevisto, un accidente, o una crisis el primer anillo de contención es el sistema de salud pública.

En un minuto, en un segundo se nos va la vida, en manos de estos profesionales confiamos, quienes valientemente nos sacan adelante, por eso, exigimos que sean considerados por quienes lo deban hacer. Deben trabajar el tiempo físico y mental que les garanticen plena sabiduría y conciencia profesional, deben ganar lo que corresponde, cuánto vale una vida humana, ellos salvan cientos de miles, pese a ello nada garantiza la inhumanidad de algunos que manchan la institución.

Suponemos entonces, que es tarea de la dirección ver y analizar todo esto, que las políticas sanitarias respondan a la demanda, que por más que estemos en crisis, se empleen más profesionales, que se les pague lo que corresponde, pero que exijan hacer lo que les atañe también, atención humana médica. Así como eso, un médico debe entender, que no somos colegas suyos, debemos recibir atención coherente, nos deben explicar, qué es lo que sucede, de lo contrario, la salud seguirá en terapia intensiva en Traslasierra.-

Fuente: Cadena Mediterránea