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Villa Dolores | El Patrón del Poder volvió a equivocarse

Publicado el dia 05/04/2019 a las 01h58min | Actualizado dia 06/04/2019 às 11h01min
Cuando las estadísticas solo subrayan fracasos, resulta cada vez más difícil poder recuperar la entre comillas calificación social que antaño ostentaba.

Por Alejandro Jeandet

Villa Dolores | El Patrón del Poder volvió a equivocarse, cuando las estadísticas solo subrayan fracasos, resulta cada vez más difícil poder recuperar la entre comillas calificación social que antaño ostentaba. Si algo nos dotó el siglo XXI, es una de las herramientas más equitativas que podría llegar a contar una sociedad, internet, con ella la tecnología, la comunicación, y dentro de ésta última, las redes sociales.

Hoy, no alcanza con escudarse con firmar una columna, de alguna editorial en un medio impreso, que no hasta hace mucho tiempo era el único elemento de poder que podía llega tener y contar alguien que quería cruzar el umbral del anonimato. Allí, conocimos de todo, pero lentamente el poder del pueblo fue ganando práctica, y lo que antes era para pocos, hoy es de todos, el simple hecho de expresar lo que se siente, desde mensajes directos, creatividad gráfica, cargadas y puestas en evidencia de todo color.

Así, se fueron desenmascarando muchos, que a pesar de todo, siguen pisando nuestro mismo suelo, pero ya, no con la cierta liviandad que lo hacían en otros tiempos. Las cuadreras políticas son sin dudas uno de esos climas, donde uno se muestra a pleno, defendiendo ideologías, figuras y en muy pocos casos, proyectos.

Pero si algo aprendimos, al menos en las últimas elecciones vividas, no solo localmente, pues también sucede a nivel provincial y nacional, es que, si algo no es confiable, son los resultados de las intenciones de votos. No porque sean mal confeccionados, sino quizás, porque los argentinos hemos aprendido tal vez a ser más reservados con algo que es personalísimo y circunscripto a la intimidad. Hablamos del valor más supremo, que dota la atmosfera que se respira en el cuarto oscuro, al elegir el voto y a, sobre cerrado, sufragar.

El fracaso de las encuestas de por sí, pone en gran evidencia a esas estructuras que las arman, y que, van perdiendo credibilidad con cada error que cometen. Pero, qué sucede cuando esa empresa, no solo no aprende de su decepción, sino que, deposita toda su incapacidad subestimando al soberano, lo que sucede, por supuesto es, el quiebre del sistema.

Ahora bien, volviendo a lo vivido en los recientes comicios de la ciudad, todos fuimos testigos de los vaticinios  de una conocida empresa, la cual es dirigida por un reconocido personaje, que lo único que vienen cometiendo, son soberanos errores diplomáticos. Pues cuando alguien pierde la imparcialidad del testeo, ya no puede dar fe de lo que uno difunde, se sabe que, este tipo de labores, no son altruistas, ni gratuitas, las encuestas siempre se encargan, se pagan, o se venden, con el solo fin de, también creer, que se podría con ellas, manejar a la muchedumbre.

Pero, Villa Dolores no responde a esa lógica, pues la mayoría señala, jamás fui llamado para emitir mi opinión, jamás fui encuestado por nadie para sumar mi expectación. Afirmaciones que suman aún más dudas del sistema; entonces, en este sentido, bien podría pensar cualquier vecino, que si todo es manejado así, bien podría ser una falacia, un acierto, o una trampa electoral, todas posibilidades, pues, las encuestas, todas, caducan a la hora del escrutinio final.

Dicho esto, qué sucede cuando ese personaje en un afán de querer marcar la cancha, enfadado con su estructura que se derrumba, temiendo perder ese poder social que supuestamente creía tener, primero fracasa rompiendo lo que en otros tiempos defendió como su mayor logro. No se puede mantener un dominio sometiendo al resto a un capricho, pues el mayor de los fracasos de un líder es, no saber dialogar, no poder construir puentes, no saber negociar, cuando uno no tiene la capacidad, lo más fácil es tentarse con la soberbia y romper sin mediar.

Así, de una noche para otra, este personaje, le bajó la persiana de la recoleta cámara de comercio de la ciudad, sepultando más de un lustro de un supuesto estándar de trabajo modelo, el cual era solo dirigido, mantenido y sostenido por una administración unipersonal. La falta de cintura política social, es un pecado que se paga con un costo muy alto, puesto que faltar el respeto a la envestidura de quien es el elemento más importante de un estado soberano, como lo es, el pueblo, es algo de lo que no se sale invicto.

Pues, si uno hace bien las cosas, se puede equivocar, y también se puede replantear, el por qué de los resultados, lo más lógicos entonces, sería ver cuáles fueron los errores, pero, culpar al otro por el fracaso propio, eso es, arrogancia. Entonces, con estos elementos expuestos, podemos también sumar a las preguntas, la gente (...), responde, según quién pregunta.

Lo planteamos, porque, si bien otra encuestadora de talla provincial también yerro al resultado final, pero con un margen de 50% menor a la local, es decir, a la empresita modelo dolorense, le fue mucho peor, pues se equivocó con un margen mucho más grosero. Lo que inmediatamente nos hace pensar que, subestimar al pueblo, es el peor de los pecados, porque al fin y al cabo, como decimos los nativos, Villa Dolores, es chico, y nos conocemos todos (...), que no queden dudas, el Patron del Poder sigue siendo de los electores.-

Fuente: Cadena Mediterránea