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Los Juríes | A qué político le conviene que la Ruta 13 siga siendo una vergüenza

Publicado el dia 16/11/2018 a las 12h11min | Actualizado dia 24/11/2018 às 12h28min
Ha pasado un año exacto de nuestra primera nota, la que se ocupara del desastre no solo de este camino de la corrupción, sino también, de la Ruta Provincial 7 (RP7) que lleva más de 23 mil lecturas.

Por Alejandro Jeandet

Los Juríes | A qué político le conviene que la Ruta 13 siga siendo una vergüenza, ha pasado un año exacto de nuestra primera nota, la que se ocupara del desastre no solo de este camino de la corrupción, sino también, de la Ruta Provincial 7 (RP7) que lleva más de 23 mil lecturas. En el medio, la ex gobernadora Claudia Ledesma Abdala de Zamora dejaba su cargo para otorgarle el mando a su Sr. esposo, el Dr. Gerardo Morales, mientras tanto los ciudadanos del sudeste santiagueño, se aíslan cada día más, cerrando su paso al progreso.

Es que, como decía Atahualpa, “las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”, aquí, la soja son de los otros, los caminos son ajenos, ajenos a todo atisbo de dignidad. Los jurienses, ven horadar no solo la tierra con el mono cultivo de la soja que destruyó el monte santiagueño en cuestión de meses lo que a la naturaleza le tomo siglos construir.

El yuyito, como le decía la ex presidente Fernández, tapizó de un verde hibrido de progreso a la región, fue tan soberbio, que lo único que trajo fue el mar de pesticidas que envuelven en tierra y enfermedades a los supervinientes de este paramo. El blanco del algodón, el amarillo de las flores de girasol, secaron sus surcos y de ellos, solo recuerdos quedan, porque claro, la soja todo lo da, todo lo exige, ganancias que se obtienen a fuerza de olvido de los pueblos.

Hoy ya ni siquiera nos ocuparemos de la RP 7 que une Los Juríes con Añatuya, hablemos de la vieja RP 13, la misma que un día vio correr por su cinta asfáltica el progreso, de ella, hoy, ya nada queda, en ella, solo se suceden uno y más accidentes, las moles de camiones, cosechadoras son las únicas que aguantan el tranco, las mismas que sin control de nada, drenan la riqueza de un campo que nada devuelve, ni a los jurienses ni santiagueños. El año pasado, peligraban servicios básicos que se resistían a abandonar su llegada al pueblo, ya un 50% se había perdido, entre ellos, Bioquímicos, Médicos especialistas, Profesionales de todo tipo, y vaya a saber cuánto viajante que veía con ojos buenos apostar a Los Juríes para vender sus productos o satisfacer la demanda, abandonaron la lucha.

Mientras tanto, el transporte público, que de barato nada tenía, se creía el más valiente, con un cambio de coche, en Añatuya o en Bandera, para hacer trasbordo al final del camino, hoy de esto, ya nada queda. Hace casi un año ya no llegan los ómnibus a Los Juríes, los lugareños para poder emigrar, por trámites, asistir al médico, ir por una diligencia mayor, deben conformarse con un escaso recurso de chárter privado, que a modo de emergencia hace el enlace, en tres horarios al día con un costo que solo en esta tierra discriminada por todos se paga.  

Añatuya o Bandera, es la puerta de salida a alacanzar, salir a asfalto firme y de ahí a la civilización urbana, Los Juríes se hunde en tierra, ripio, incapacidad, impericia y falta suprema a las funciones públicas de quienes administran vaya a saber qué presupuesto. Pero hablamos de cosas aún manejables, pero, qué pasa cuándo alguien debe ser evacuado de emergencia (…), la muerte viaja a un lado siempre, aquí la gente se muere en la ruta, no de sed, no de frío ni de calor, se muere por la incompetencia, por la inhabilidad, de los señores funcionarios, que engordan codicias, que perezosos ven de su recoleto confort del despacho, el sufrimiento del pueblo, mientras muchos sucumbe sin caminos.

De Los Juríes a Bandera hay apenas 50 kilómetros, se necesita no menos de una hora y media para, prudentemente llegar vivo en auto, todo ese tiempo para no romperlo en el camino, para no toparse en el guadal de tierra con un camión de frente, o para no terminar en tiempo de lluvia dado vuelta en un zanjón, como le paso a un político que evacuaron en más absoluto silencio, para no reconocer la falta en el mes de marzo último.  Pero, ésta desidia, no es solo culpa, ni del Intendente que fue felizmente electo por mayoría, ni de los Comisionados vecinos, ni del Legislador Departamental provincial que parece miope al reclamo, ni de Diputados ni Senadores nacionales santiagueños, aquí tampoco estuvo, ni ésta el estado nacional argentino.

El tiempo se escurre como el polvo entre las manos, como el grano de soja entre las cuchillas de las cosechadoras se drena al puerto más cercano, saliendo en muchos casos de campos santiagueños, pero con origen santafesino. La vida se va, y vemos morir a nuestros viejos sin la posibilidad de ver el camino, pero ese camino, que no sea una condena, sino una bendición de noticias, aquella que trae a los hijos y nietos, que llegarán a casa tranquilos, sin rezar o esperar que amanezca para evitar daños mayores, quién pagará tanto daños, quién se apiadará de estos argentinos aislados del mundo.

Pero no es solo Los Juríes quien padece la decidía de la indiferencia de la postergación, no hay que olvidarse de, los Parajes,  Km 477, Pozo Herrera, La Simona, Lote 41, Santa Ana, Lote 40, Lote 52, Lote 41, Lote 8, Lote 9, Lote 15, Pozo Herrera, San Pedro, Tres Pozos, Lote 53, Lote 5, Estancia El Cuadrado y Mailin, todos somos discriminados con la misma saña. Pienso indiscutiblemente en los beneficios de contar con una ruta asfaltada, pensar que en tan solo 20 minutos, una ambulancia podría trasladar a un enfermo a un centro de salud de mayor complejidad, dichosos los que tienen aire acondicionado en sus autos y aún pueden cruzar el ripio que hoy es trampa y camino en la impresentable RP13.

Ningún funcionario, se ve, tuvo que ser trasladado en una ambulancia, solo el enfermo, los médicos y sus familiares saben del calvario que es atravesar en emergencia esa trampa mortal y postergación de la calidad de vida. Que nadie se sonroje, en esta porción del país, nadie cumple con nadie, ni mucho menos el estado con sus ciudadanos, aquí morimos brotados de bronca por ver secar la posibilidad de crecer.

La Ruta 13, no es solo la ruta de la Corrupción Santiagueña, es, “El Camino de la vergüenza Argentina”, ya nadie se acuerda, no importa la sangre perdida, no importan las cruces, ni saña vivida. Aquí se sufre, aquí te olvidan, Señor Presidente Macri, Señor Ministro de Transporte de la República Argentina, Dietrich, vengan al sudeste santiagueño, vengan a Los Juríes, no queremos seguir muriendo en el olvido, somos sangre y sudor nacional, que produce la tierra, que todo lo da, pero que nada recibe, nos merecemos la ruta.-

Fuente: Cadena Mediterránea