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Cuando la miseria se viste de verde

Publicado el dia 30/08/2018 a las 20h01min | Actualizado dia 05/09/2018 às 02h22min
El título es un fiel reflejo de aquel país especulador que a la hora de la defensa, solo se escudan en lo que desde siempre fue la matriz de ahorro.

Por Alejandro Jeandet

Cuando la miseria se viste de verde, el título es un fiel reflejo de aquel país especulador que a la hora de la defensa, solo se escudan en lo que desde siempre fue la matriz de ahorro. Para los que pintan canas, para los que vivieron más de 50 años, es una historia que se repite cíclicamente, es casi patológica la suerte que corre nuestro país, es que tenemos siempre la extraña característica de auto boicotearnos eternamente.

Sí, muchos ya aplicaron el freno de mano, y estarán diciendo la culpa no es nuestra, sino, de los que nos gobiernan (…), pero, aunque no nos guste, al fin y al cabo somos nosotros mismos los que corremos a comprar cuando dicen van a aumentar. El globo se desinfla y la novela orilla el último párrafo de esta serie, pero el tema es, queremos una nueva temporada de lo mismo (…), Alfonsín, Menem, De La Rúa, Duhalde, Kichner, Fenández, todos tuvieron su tiempo de hacer pero, en el ocaso de uno, surgió otro casi mágicamente con la receta para curar el mal, pero el remedio cada vez dura menos y a las pruebas nos remitimos con la actual administración nacional.

En el medio, la mezquindad de pocos, sumió a gusto y placer la suerte no solo de Presidentes, sino de los argentinos que ven como rehenes la pelea de afuera y pagan con sus vidas la fiesta de ellos. Hace rato que el dólar dejo de ser objetivo de los argentinos, es cuasi un material de lujo para aquellos grandes especuladores, que queman 200 años de Patria ante la ambición de salvar su entre comillas pellejo.

El pueblo no soporta más, hace tiempo nos fuimos apartando de aquel país que tenía confianza y capacidad de ahorro, donde alguien con su sueldo de empleado o trabajador común, podía comprar su terreno y construir la casa y con ella fundar su familia. Los jóvenes de hoy, ya no sueñan con aquello, los que estudian, estudiaron y se graduaron, buscan puerto de salida, mientras la mayoría queda y ve pasar la vida mientras el país se debate entre azules y negros.

Qué pensaría San Martín, Belgrano de este tiempo, ellos que en vez de quedarse afuera, volvieron para librarnos del yugo, esa gallardía de ellos la pagaron con la pobreza, el desaire, el olvido y el exilio para uno. Si Belgrano, tuvo que pagar a su médico con su propio reloj pues no contaba con dinero, y hasta usaron el mármol de su cómoda para su lapida, ellos que lo dieron todo, y nadie le dio nada.

Los que hoy compra compulsivamente, abalanzándose ante los bancos como pirañas ante la carne fresca, no son ni la clase media, ni el pequeño comerciante, ni la pequeña industria, son los grandes y obesos especuladores, que, de, a millones reclaman por la moneda verde. Mientras nosotros vemos secar el valor de nuestra moneda, resignados, mirando una pizarra que lleva al borde del desequilibrio hasta el más tranquilo que entiende lo que pasa.

Es que como todos sabemos, si bien nosotros no compramos ni vendemos la moneda norteamericana, sabemos indefectiblemente que, sí pagaremos con inflación y degradación de nuestra encomia la gula de esta minúscula manga de abusadores de siempre. No es tiempo de que nos digan la verdad, que den nombre y apellido de estos mismos de siempre que se fagocitan la ilusión de todos, que se engordan a esfuerzo del trabajo argentino, no somos muchos más nosotros que ellos.

Es hora de que aprendamos, que ya no alcanza con ganar una elección, ni con ser candidato, si no hay proyectos, planes a largo plazo, si no tenemos estructura, es como sembrar sin saber qué, sin saber a quién le vamos a vender la cosecha. Maduremos argentinos, exijamos a nuestro referentes y administradores, que den explicaciones, esto no se trata ni de religión ni creencias, se trata de trabajo, de hacer, de producir.

Aunque me cueste decirlo, no somos la generación que verá a la Argentina que soñamos, pero sí podemos ser la generación que inició el país que necesitan nuestros nietos, para que podamos por fin germinar la conciencia y el genotipo de país que merecemos. Si bien hoy posamos nuestra crítica principal en los usureros, tampoco debemos olvidarnos de la vieja política que resiste agazapada y mezquina para ver arrodillarse a quien tiene ganas de iniciar un proceso distinto.

Y si bien a ellos los conocemos con nombre y apellidos, que desde hace 30 años se cambian de cargos como de poder, pero se mantienen ahí aferrados al poder sin pensar en la bien común de la patria. Es hora también de una madurez de los nuevos actores políticos, vivimos en un tiempo en donde la sinceridad tiene mucho más valor del que ellos creen, ser sinceros, decir la verdad al pueblo, sería tal vez mucho más poderoso que la caterva de opositores.

Hablar directamente, decirnos lo que sucede, tal vez nos ponga en el punto cero, quizás el de refundar esta tierra que tanto nos brindó y poco la valoramos. Honremos la Patria, trabajemos para brindar el respaldo que nadie nos brinda, nosotros lo hacemos, la pregunta es, ustedes señores políticos lo harán.

Argentina avanzó, pero necesitamos de más, y no alcanza con títulos, ni con las frescas noticias de que la Justicia tuvo su golpe de suerte y decidió investigar, cosechando más de un quintal de arrepentidos. Eso es bueno, pero no alcanza, no alcanza hasta que las sospechas no se confirmen con una condena, y si los políticos pretenden calmar sus fallas con esto, tampoco es suficiente.

El principal interés es la Nación, nadie es imprescindible y si, en el afán de alcanzar el objetivo un Presidente debe cambiar a sus ministros, eso no es sinónimo de debilidad, es símbolo de ser un estadista. No podemos quemar al país con el afán de proteger a quien por más buenas intensiones tenga, o haya tenido las mismas, no inspiran ya más confianza en su cartera, entonces, debemos madurar para por fin evolucionar y crecer.-

Fuente: Cadena Mediterránea